Esta Navidad del Año Vocacional de la Familia Paulina es ocasión propicia para reavivar más intensamente el don de la vocación paulina que hemos recibido, don que nos pide, entre otros compromisos, trabajar para promover «la gloria de Dios y la paz a los hombres» con los instrumentos más rápidos y eficaces.
Como afirmó nuestro Fundador, el beato Santiago Alberione, «la paz entre los hombres y en los hombres se realiza a medida que la humanidad entra en la escuela de Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida», una escuela que empieza en la gruta de Belén.
Contemplando a Jesús Niño en el pesebre, podemos aprender de él todo cuanto nos ayuda a ser comunicadores de amor, de esperanza, gozo y paz, cualidades fundamentales para ser signos de fraternidad y de comunión.
¡Feliz Navidad y un Año Nuevo de renovado ardor apostólico!
Fraternamente,
P. Valdir José De Castro
Superior general
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