Jesús, desde la cruz que es su cátedra única e irrepetible, enseña a toda la humanidad que sin sacrificio no hay amor. Él lo hizo por amor a nosotros y a su Padre, al cual devolvía una humanidad redimida a través de su paso por nuestra naturaleza.
Para prepararnos a vivir cristianamente este Viernes Santo, compartimos «La Reflexión del Domingo», en la voz del padre Aderico Dolzani:
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