Juan inicia el relato de la pasión con el gesto profético del lavatorio de los pies a los discípulos, tarea de los esclavos a la que ningún judío se sometía. Para Jesús, en cambio, es el gesto con el cual quiere simbolizar que él está al servicio de los suyos y que, por amor a ellos, será capaz de sobrellevar cualquier humillación, hasta la extrema de ser crucificado desnudo frente a la ciudad santa.
Escuchemos, «La Reflexión del Domingo» para este Jueves Santo, en la voz del padre Aderico Dolzani:
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