El segundo ciclo de charlas organizado por la Vicaria de la Esperanza Joven (VEJ) abordó temas cruciales de la Doctrina Social de la Iglesia en relación con la pandemia que estamos viviendo en Chile. Y el último conversatorio online estuvo dedicado a reflexionar sobre la justa distribución de los bienes, tema que estuvo a cargo del académico de la Universidad de Los Andes, Matías Petersen.
Petersen comenzó su exposición recordando que “la fe cristiana impregna -o al menos debiera impregnar- toda nuestra vida, la vida política, social y económica. Dicho de otra manera, el evangelio tiene consecuencias sociales. No puede no tenerlo, porque es un mensaje destinado al hombre, a la mujer. Somos naturalmente sociales y esas consecuencias del Evangelio tienen muchas aristas. Aristas que han sido desarrolladas con el paso del tiempo, por el Magisterio de la Iglesia”.
Respondiendo a lo anterior, el director del Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Los Andes, añadió que “el fundamento de la propiedad privada, es el destino universal de los bienes, es decir, Dios ha creado los bienes de la Tierra, incluidos los bienes que somos capaces de crear con nuestra propia ingeniosidad a partir de los recursos naturales. Dios los ha creado para todos”. Para explicar lo anterior, agregó que “la Iglesia, ha afirmado siempre que el derecho de propiedad es algo connatural al hombre, pero al mismo tiempo, ha dicho que ese derecho, no se fundamenta en sí mismo, sino que depende de un principio superior que es el destino universal de los bienes”.
Luego explicó que, en otros países, el destino universal de los bienes es como una luz que permite entender la institución de la propiedad privada. “La iglesia siempre ha hablado desde la dimensión social de la fe. El magisterio de la Iglesia está dirigido a todo hombre de buena voluntad, por lo tanto, es un magisterio que está llamado a iluminar la conciencia del cristiano en su búsqueda responsable de soluciones concretas”, destacando que esta afirmación, no sólo se ubica desde el plano político, “sino que, desde el plano de la reflexión, de la filosofía social, del tipo de instituciones que promueven el desarrollo humano de todos los hombres y de todas sus dimensiones”.
Por último, al abordar nuestra contingencia, sostuvo que la desigualdad “si bien es una de las causas importantes del quiebre social que enfrenta Chile desde octubre”, advirtió que “es una manifestación de algo que viene de muy atrás. No es sólo la desigualdad económica lo que puede explicar el proceso que estamos viviendo. Hay desigualdades de orden territorial, políticos, de trato desigual. La desigualdad no puede reducirse solamente a un coeficiente de distribución del ingreso. No cabe duda que hay una serie de indicadores que demuestran que las condiciones a nivel nacional, regional, incluso a nivel de organizaciones concretas, las disparidades son bastante alarmantes en muchos casos”, apuntó.