Misionero (del verbo latino missio: “enviar”) es una persona que evangeliza a creyentes y no creyentes, con el fin de animar a los primeros y suscitar la fe en los otros. A esta forma de anuncio se le denomina ad gentes, es decir, hacia las gentes, gentiles o no cristianos y se desarrolla en lugares donde la palabra de Dios ya está instalada o donde es desconocida.
La utilización del término misión, para definir esta labor, comienza en la década de 1590, cuando la Compañía de Jesús (jesuitas) envía a algunos de sus miembros al extranjero. Se populariza a partir de la traducción latina del pasaje bíblico en el que Cristo envía a sus discípulos a predicar en su nombre. Misión tiene también el sentido de trabajo, tarea, quehacer o cometido e identifica el lugar donde, físicamente, habitan los misioneros.
En la historia del cristianismo, la idea de misión se aplica tanto a colectividades como a individuos e implica una forma de vocación, un llamado de Dios que “envía”, para cumplir con un encargo o realizar un trabajo apostólico, la tarea de anunciar el Evangelio, conforme al mandato de Jesús: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19).
En el mundo existen, actualmente, 983 “territorios de misión” y en ellos trabajan casi cincuenta mil sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos consagrados y unos trescientos setenta mil catequistas laicos, solteros y casados, quienes desarrollan su labor a tiempo completo o parcial. Todos ellos se han comprometido a anunciar el Evangelio a los 3500 millones de personas que aún no lo conocen y que representan las dos terceras partes de la humanidad.
También existe una gran cantidad de organizaciones de apoyo a estas labores, que se complementan para ayudar a los misioneros a permanecer en los lugares de misión. Ser misionero no es fácil. Dentro de la gran variedad de servicios, estos hermanos y hermanas atienden leprosarios, hospitales, hogares para huérfanos y ancianos, dispensarios, colegios y universidades. En su labor se les presentan muchas dificultades: idioma, cultura, clima, persecuciones y amenazas. Muchos de ellos son perseguidos, encarcelados y asesinados.
El domingo 21 de octubre está dedicado a las Misiones (DUM). Los misioneros requieren de nuestro apoyo espiritual, humano y material. Recemos por ellos, y seamos generosos, no solo en el día de la colecta, sino siempre.
En Jesús, María y Pablo,
El Director